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Lecciones de Warren Buffett: Cuando se inclina la balanza II

Desde entonces, sin embargo, todo ha ido cuesta abajo, y el rítmo de nuestro declive se ha ido accelerando rápidamente en los últimos 5 años. Nuestro déficit anual excede 4% del PIB. Dato también de mal augurio, el resto del mundo posee un apabullante USD 2.5 Billones (NdT: Trillion para los anglosajones.) más de lo que los EEUU posee del resto del mundo. Y una  parte de esos USD 2.5 billones están invertidos en UST y Bonos corporativos. Otra parte lo está en activos como acciones y propiedades.

Así pues, nuestro país ha estado comportandose como una familia extraordinariamente rica que posee una inmensa granja. Y para poder consumir 4% más de lo que producimos  (lo que viene a ser el déficit comercial), hemos, día tras día, vendido a trozos nuestra granja y aumentando la deuda contraída y respaldada por lo que aún poseemos de dicha granja.

De manera a poner esos USD 2.5 Billones de posesión extranjera de EEUU en perspectiva, vamos a compararla con los USD 12 Billones de valor del mercado de valores americano. O el mismo monto de bienes raíces de índole residencial, o con la cifra que estimo de riqueza nacional de USD 50 billones. Esas comparaciones muestran que la transferencia de nuestra riqueza al extranjero es más que significativa, en el área por ejemplo del 5% de nuestra riqueza nacional. Y lo que es más importante, sin embargo, es que como estimación prospectiva, al nivel  actual de déficit, la detención extranjera de nuestros activos se incrementará a un ritmo de 500.000 M anuales, lo que implica que dicho déficit irá añadiendo un 1% anual de nuestra riqueza al monto de riqueza detentada por foráneos. A medida que dichas detenciones van en aumento, también lo harán los egresos como retornos de la inversión foránea, suponiendo un flujo de dinero que saldrá de nuestras fronteras. Esto nos dejará en una situación de pago tanto de intereses al resto del mundo como de dividendos perpetuamente crecientes, en lugar de ser un recibidor neto de los mismos, como lo fuímos en el pasado. Hemos entrado en el mundo del interés compuesto negativo. Podemos despedirnos de nuestros placeres, para darle la bienvenida al dolor fiscal.

Se nos enseñó, en los cursos básicos de economía, que una economía no podría ser viable con ingentes déficits que cada vez eran mayores. Se llegaría a un punto, o así se nos dijo, en el que la fiesta de una nación felizmente consumidora sería ralentizada, a nivel divisa, por los ajustes en los tipos de interés, así como por la negativa de las naciones acreedoras a aceptar un interminable flujo de Bonos, Letras y Obligaciones de naciones derrochadoras. Y así es de hecho como ha funcionado para el resto del mundo, como puede observarse en base a las violentas sequías de crédito que han sufrido diversas naciones derrochadoras en las décadas recientes.

Los EEUU, sin embargo, gozan de un estatus especial. Podemos comprtarnos a día de hoy como bien nos plazca justamente por la ejemplaridad de nuestro pasado financiero, y porque somos inmensamente ricos. No se cuestiona ni nuestra capacidad de pago ni nuestra intención de pagar nuestras deudas. Y seguimos teniendo una montaña de envidiables activos con los que comerciar por bienes de consumo. En otras palabras, nuestra tarjeta de crédito nacional nos permite pedir prestadas enormes cantidades. Pero la línea de crédito de dicha tarjeta no es ilimitada.

El momento de parar este intercambio de activos por bienes de consumo ha llegado, y quisiera sugerir un plan para ello. El remedio puede sonar dramático, y de hecho es una tarifa a las importaciones, pero con otro nombre. Sin embargo es una tarifa que mantiene en pie todas las virtudes del libre mercado, sin proteger sectores específicos de nuestra industria , ni castigando a naciones en concreto, ni fomentando guerras comerciales. Este plan incrementaría nuestras exportaciones y podría potencialmente llevarnos a un aumento del comercio mundial. Además armonizaría nuestras cuentas sin un declive significativo en el valor del USD, lo que casi seguro ocurrirá a este ritmo si las cosas no cambian.

La manera de equilibrar la balanza se haría mediante la emisión de de lo que llamo certificados de importación (C.I.) a todos los exportadores americanos por un monto igual al del valor de sus exportaciones. Cada exportador podría, a cambio, vender sus CI´s a terceras partes (tanto exportadores como importadores) que deseasen introducir bienes en los EEUU. Por ejemplo, para poder importar un millón de USD en bienes a EEUU, un importador necesitaría IC´s por valor de un millón de USD, resultantes de la exportación. El resultado sería, inevitablemente, un equilibrio en la balanza comercial.
A tenor de que nuestras exportaciones suman USD 80.000M mensuales, se emitirían CI´s por el mismo valor. Es decir, 80.000M de CI´s al mes, que sin lugar a duda cotizarían en un mercado áltamente líquido. El libre mercado determinaría in fine que terceras partes deseosas de vendernos productos comprarían dichos certificados, y cual sería el precio que pagarían por ellos (Para desincentivar la especulación mediante acumulación de los mismos, los certificados de importación tendrían una vida corta, de unos 6 meses por ejemplo.).

Con fines meramente ilustrativos, supondremos que cada CI tendría un precio de venta de USD 10ç–es decir, respaldados por 10ç de exportaciones. En igualdad de condiciones, este monto implicaría que un productor americano podría realizar ingresos extra de 10% vendiendo sus bienes en el mercado exterior que en el doméstico, porque podría vender sus CI a terceras partes.
En i opinión, muchos exportadores verían esto como una manera de reducir sus costos, lo que implicaría poder vender sus bienes a un precio menor y más competitivo en los mercados internacionales. Los productos tipo commodities alentarían muy particularmente este comportamiento. Si, por ejemplo, el aluminio se vendiese a USD 66Ç la onza en el mercado doméstico y sus CI supusiesen ese 10% de reducción de precio, los productores de aluminio podrían vender sus productos a USD 60ç la onza (sin contar los costes de transporte) en los mercados exteriores y seguir obteniendo sus márgenes habituales. En este escenario, los productos finales americanos se harían significativamente más competitivos y las exportaciones irían in crescendo. Por añadidura, el número de empleos aumentaría.

Los foráneos que nos vendiesen productos, en contrapartida, se encontrarían obviamente con una situación desfavorable en términos económicos. Pero ese es un problema al que tendrán que hacer frente independientemente de la solución que EEUU adopte para atajar su déficit. Y no se equivoque el lector, una solución ha de ser tomada respecto de nuestro déficit ( Como dijo Herb Stein “Si algo no puede seguir eternamente, habrá de parar.”). De alguna manera, la implementación de CI´s daría a los países que exportan bienes en los EEUU una gran flexibilidad, ya que los CI´s no penalizan a ninguna industria de manera específica, ni a ningún producto o sector.Al final, el libre mercado determinaría lo que se vendería en los EEUU y quién lo vendería. los CI´s solamentedeterminarían el volumen agregado en dólares de lo que es vendido.

Para visualizar lo que ocurriría a nuestras importaciones, tomemos el ejemlo de un coche entrando en los EEUU con un coste para el importador de USD 20.000.Bajo la directriz de los CI´s, y asumiendo que los CI´s se vendiesen a USD 10ç, el coste para el importador subiría a USD 22.000. Si la demanda de dicho vehículo es extremadamente elevada, puede que el importador se las apañe para repercutir el coste al consumidor americano. Sin embargo, es de esperar que las fuerzas competitivas se imponganexigiendo al importador que asuma parte del coste (o su totalidad) que quería repercutir en el consumidor: los USD 2000 de los CI´s.

Pero por desgracia, nada es gratis tampoco en el mundo de los CI´s: tendría consecuencas negativas para los ciudadanos americanos. Los precios de la mayoría de los productos importados aumentarían, así como los precios de productos competitivos manufacturados en los EEUU. Los costes de los CI´s, en parte o en su totalidad actuarían como una tasa en la importación repercutida en los consumidores.

Esto es un inconveniente mayor. Pero también habría inconvenientes en el caso de que el dollar siga perdiendo valor, o en el constante incremento de tarifas ya existentes en productos, o en la institución de quotas a la importación–siendo los susodichos cursos de acción con muy pocas probabilidades de éxito. Y además, el doloroso impacto de un incremento de precios en los bienes importados hoy palidece en comparación con el dolorosísimo impacto que supondrá continuar en la situación actual, en la que entregamos cada vez porciones mayores de nuestra riqueza nacional.

Creo que los CI´s producirían, de manera mas bien rápida, un equilibrio en la balanza comercial, resultante de un aumento en nuestras exportaciones y una disminución marcada de nuestras importaciones. Los certificados ayudarían de manera moderada a nuestras industrias en la competición mundial, incluso con un libre mercado determinando cual de los agentes es el más apto en el test de la “ventaja comparativa”.

Este plan no sería copiado por naciones que son exportadoras netas, ya que sus CI´s carecerían de valor.La pregunta que podemos plantearnos es: ¿Las principales naciones exportadoras podrían decidir tomar represalias?¿Sería este el inicio de otra guerra de tarifas como la de Smoot-Hawley? No lo creo. En los tiempos de Smoot-Hawley (NdT: la ley Smoot-Hawley o Smoot-Hawley tariff act fue un acta, o serie de medidas, que fueron implementadas a mediados de 1930, y que vino a golpear con tarifas a la importacion a más de dos decenas de miles de productos, lo que implicó una serie de replesalias; primero, Francia y Reino Unido hicieron lo mismo y luego desviaron sus exportaciones a mercados distintos, Alemania se enrocó en una situación de autarquía, y Canadá decidió tasar una quincena de productos americanos que representaban en su totalidad…¡hasta 30% de las exportaciones de EEUU a Canadá! ) estabamos intentando mantenernos en un nivel de superávit absolutamente inviable. Ahora hemos incurrido en un déficit particularmente dañino que el mundo entero sabe que debemos corregir.

Durante décadas, el mundo ha luchado para deshacerse de los enrevesados e inovadores entramados de tarifas punitivas, subsidios a la exportación, quotas, divisas fijadas en paridad o pegged al dollar, etc… Muchas de esas medidas inhibitorias de la importación y adyuvantes a la exportación han sido empleadas por los principales países exportadores para amasar superavits cada vez mayores– y sin embargo aun no ha habido una erupción de guerras comerciales. Por lo tanto, casi seguramente una guerra comercial no va a iniciarse por una proposición que meramente desea equilibrar las cuentas del mayor deudor comercial del mundo. Las principales economías exportadoras se han comportado de manera más bien racional en el pasado y lo seguirán haciendo, aunque, como siempre, puede darse el caso de que en su interés propio esté el intentar convencernos de que cambiarán su comportamiento.

El resultado más probable en caso de implementarse los CI´s, es que las naciones exportadoras, tras un momento de órdagos y postureo, acabaran aceptando importar nuestros bienes. Tomemos el ejemplo de China, que a día de hoy vende productos en los EEUU por un valor total de USD 140.000M anuales, mientras meramente importa unos USD 25.000M. De existir los CI´s, una de las opciones de China sería sencillamente llenar el hueco, mediante la compra de USD 115.000M de certificados anuales, o bien reducir sus exportaciones a los EEUU, o aumentando sus importaciones provenientes de los EEUU. Esta última opción sería la más palatable para China, y así lo deseamos.

Si nuestras exportaciones aumentasen y la producción de CI´s aumentasen, sus cotizaciones disminuirían. De hecho, si nuestras exportaciones aumentasen lo suficiente, los CI´s acabarían perdiendo casi todo su valor, y el plan entero acabaría en tela de juicio.Si este plan es presentado con el respaldo y poder suficiente para que tenga éxito, las naciones exportadoras más importantes podrían eliminar rápidamente los mecanismos que usan actualmente para inhibir sus importaciones desde los EEUU.

Si se decidiese llevar a cabo este plan, la mejor opción sería implementarlo a lo largo de varios años de transición en los que nos ceñiríamos de manera deliberada a un muy pequeño déficit, de manera a permitir al resto del mundo adaptarse de manera gradual al nivel al que debemos estar. Si se llevase el plan a cabo, el gobierno podría subastar unos bonus de CI´s de manera mensual, o sencillamente regalarlos, digamos, a paises menos desarrollados necesitados de incrementar sus exportaciones. Así, podríamos estar supliendo a otras naciones con una ayuda extranjera que será potencialmente efectiva y apreciada.

Acabaré este artículo recordándoos de nuevo que ya me equivoqué una vez al gritar “al lobo feroz”. Por lo general, la media de aciertos de quienes auguran siempre lo peor es pésima en EEUU. Nuestra nación siempre ha terminado dejando en ridículo a quienes eran escépticos en cuanto a nuestro potencial económico y nuestra resiliencia.Muchos “profetas” pesimistas simplemente subestiman el dinamismo que nos ha permitido sobrellevar problemas que otrora parecían insolventables. Seguimos teniendo un país y una economía verdaderamente maravillosos.

Pero creo que en lo tocante a nuestros deficits comerciales tenemos un problema que va a poner a prueba todas nuestras capacidades de encontrar una solución viable. Un dollar que lentamente pierde su valor no es una solución. Es cierto que reduciría nuestro deficit hasta cierto punto, pero no lo suficiente como para revertir la dinámica de salida de capital de nuestra nación, así como el creciente déficit de nuestro retorno sobre inversión.

Quizás existan otras soluciones que tengan más sentido que la mía. Sin embargo, el ensoñamiento (y su compañero de siempre, Don Pérdida de Tiempo) no son soluciones. A raiz de lo que veo en la actualidad, es una necesidad imperante para los EEUU el actuar para atajar esta rápida y constante salida de capital de nuestro país, y la política de CI´s se me antoja la menos dolorosa y más acertada si queremos tener éxito. Siga el lector reflexionando sobre esta disquisición, que no es un problema menor: Por ejemplo al ritmo actual al que el resto del mundo hace inversiones netas en EEUU, podría comprar anualmente 4% de nuestras empresas cotizadas.

En la evaluación de opciones de negocio en Berkshire, my socio, Charles Munger, sugiere que hagamos siempre caso de su jocoso deseo: “Todo lo que quiero es saber dónde voy a morir…para nunca ir ahí”.Quienes instauran nuestras políticas de comercio deberían tener dicho aviso también en mente, de manera a que jamás nos convirtamos en Squanderville.

Adendum

Este artículo data de 2003. Esta situación que describe Buffet es la que, de manera paradójica, llevó a Donald Trump (a quien Buffet atacó vehementemente) a la Casa Blanca con sus discursos sobre el déficit (“They are killing us”). Los estados que conforman el Rust Belt apoyaron de manera decisiva la candidatura de Donald Trump justamente por el déficit.

Existe en la opinión del traductor, un reverso a la moneda (o 4 , siendo más un dado de rol piramidal que una moneda) que lanza Warren Buffet, y de la que no se habla en el artículo, o que son minoradas:

  1. La posibilidad de que entremos en una guerra de divisas; en este caso, las importaciones de productos a los EEUU por el mismo monto en USD supondrían una cuantía mayor en términos absolutos de producto (pe: 1000 USD podrían importar 1000 toneladas de trigo de China (a 1USD/tonelada), pero en caso de que el PBOC decida devaluar 25% su divisa (cosa que ocurrió, por ponernos en términos realistas, en España hace varios años ya con la peseta), el mismo importador traería 1250 toneladas, haciendo su precio en el mercado interior más competitivo pese a la tarifa indirecta en CI´s). Por otra parte, estas devaluaciones son áltamente deflacionarias para EEUU en este ejemplo, dañando su tasa de empleo (y su poder adquisitivo) y su deuda…
  2. La posibilidad de que todos los demás países adopten exactamente la misma política de certificados de importación…
  3. Que los grandes mercados y áreas comerciales (UE, MERCOSUR, BRICS, ASEAN..) se nieguen a comerciar bajo esas premisas y se vuelquen a otros mercados, cortando las importaciones en proveniencia de EEUU….
  4. El hecho de que la economía industrial de EEUU es altamente dependiente de los productos industriales alemanes de alto valor añadido, y la porción aeroespacial americana es muy dependiente del mercado ruso. En ambos casos, los productos americanos que se exportan pero que a su vez dependen de importaciones alemanas y rusas (sector del motor (Harley Davidson), automóviles, cohetes, turbinas, etc…) se encarecerían notablemente.

Para poner en perspectiva lo que ocurre en “Squanderville” a día de hoy, el déficit comercial solamente mejoró durante la recesión de 2008 (por una disminución del consumo, y una disminución del valor del dollar cuyo par USDEUR osciló en la horquilla de 0.62-0.82)..El PIB de EEUU ha crecido como se puede ver en la gráfica insertada abajo, pero el ritmo de creación de M3 implica que la Mv (Velocity of money) ha disminuido, a tenor de los bajos niveles de inflación.

…y así ha sido, como puede apreciarse en la curva inferior (La FRED ha dejado de publicar los datos de M3 (A saber porqué), y solamente ofrece los datos de velocity de MZM y M2, esta última representada en la curva inferior).

Esta disminución de Mv puede deberse a un incremento de la automatización industrial, una disminución de los salarios, estadísticas de empleo cocinadas (cosa que los gobernantes jamás harían, el traductor tiene fe ciega en la buena voluntad y la gran profesionalidad de los políticos y en aquellos cuyos puestos de trabajo dependen de ellos.), un aumento de la tasa de ahorro (no es el caso como se ve aquí abajo), o a una suma de todas las anteriores razones además de otras. El caso es que la situación actual parece menos alentadora aun que la que describió Warren Buffet en base al deficit de la balanza comercial, y parece indicar, en opinión del traductor, que EEUU se dirije a una recesión, que probablemente agravará la importación de productos más baratos, de dejar la FED de aumentar la masa monetaria.

               Personal Saving rates, FRED.

Patrick Adrien Hernaiz Forest

Patrick Adrien Hernaiz Forest

Master’s degree in Pharmacy, UCM. Apasionado de la teoría monetaria, el patrón oro y de la escuela austriaca. Inversor Top-down, seguidor de la filosofía Value.

1 comentario

  • Un excelente analisis de una situacion que se suele despachar como “vivir por encima de nuestras posibilidades”: es el desastre en que nos meten los ricos cuando no quieren tener ningun tipo de control. Desgraciadamente todo apunta a que se repetira siempre que se pueda: ser ” pais pobre” tiene estos vaivenes ( y no digamos ya si te catalogan despectivamente como PIGS). Por cierto, era antiguo visitante vuestro, pero no puedo acceder a vuestra cartera: tengo bloqueado el acceso y no soy capaz de desbloquearlo. Un saludo, y gracias por vuestra magnifica aportacion para los “pequeños” como yo.